Hoy he ido a ver a mamá.
Ha llegado a casa con una caja en la que había un gato gris perla, que además llevaba una bolsa de tela blanca como la nieve.
El gato, que ya era mayor, se lo ha regalado a Carlota, que se ha puesto loca de contenta y se lo ha llevado a su habitación, donde han estado jugando toda la tarde.
Yo no hacía más que preguntarme qué habría en esa bolsa de tela blanca, y en cuanto Carlota se ha llevado a Gris (que así ha llamado al gato), mamá me ha dicho que abriera la bolsa.
En la bolsa, dormiditos, había tres gatitos gris perla tan pequeños que cabían en la palma de mi mano.
- Los he encontrado en la calle a los cuatro. No sé qué hacer con ellos -me ha dicho.
De repente, uno se ha despertado y me ha mirado y me ha sonreído. Lo he cogido y le he sonreído yo también, y me ha lamido la mejilla.
- Uno se lo daré a Dakota. El que está durmiendo con el ceño fruncido, porque parece que está preocupado, como ella, que siempre está preocupada por los que estamos a su alrededor. El otro se lo daré a Sergio, a Paula y a Dan, porque aunque estén viviendo juntos los veo un poco solos. Y este me lo voy a quedar yo, porque siempre he querido tener conmigo al gato de Cheshire.
Y Ches me ha mirado y me ha vuelto a sonreír.
Ha llegado a casa con una caja en la que había un gato gris perla, que además llevaba una bolsa de tela blanca como la nieve.
El gato, que ya era mayor, se lo ha regalado a Carlota, que se ha puesto loca de contenta y se lo ha llevado a su habitación, donde han estado jugando toda la tarde.
Yo no hacía más que preguntarme qué habría en esa bolsa de tela blanca, y en cuanto Carlota se ha llevado a Gris (que así ha llamado al gato), mamá me ha dicho que abriera la bolsa.
En la bolsa, dormiditos, había tres gatitos gris perla tan pequeños que cabían en la palma de mi mano.
- Los he encontrado en la calle a los cuatro. No sé qué hacer con ellos -me ha dicho.
De repente, uno se ha despertado y me ha mirado y me ha sonreído. Lo he cogido y le he sonreído yo también, y me ha lamido la mejilla.
- Uno se lo daré a Dakota. El que está durmiendo con el ceño fruncido, porque parece que está preocupado, como ella, que siempre está preocupada por los que estamos a su alrededor. El otro se lo daré a Sergio, a Paula y a Dan, porque aunque estén viviendo juntos los veo un poco solos. Y este me lo voy a quedar yo, porque siempre he querido tener conmigo al gato de Cheshire.
Y Ches me ha mirado y me ha vuelto a sonreír.

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