martes, 15 de septiembre de 2009

Amor en el aeropuerto.

Lucía volvió de Estados Unidos la semana pasada, después de una larga temporada estudiando Medicina allí, mejorando su inglés y, por qué no, intentando olvidar su trágico pasado.
Álex fue a recogerla al aeropuerto, y cuando se vieron ocurrió algo como en las películas, cuando ella suelta las maletas, él su americana, y corren a abrazarse.
Cuando él intentó hablar y decirle lo mucho que la había echado de menos, lo que la necesitaba, que aquella ausencia suya había sido una muerte diaria, ella negó con la cabeza y lo hizo callar.
- Empecemos de cero. Todo se había perdido.
Álex se quedó cabizbajo y asintió.
- Aún así, quiero que sepas una cosa.
Cuando levantó la mirada, ella estaba allí, con sus profundos ojos negros mirándolo fijamente, sonriendo.
- He echado mucho de menos tomar un helado en la heladería del centro, esa a la que íbamos los domingos, y tomarme un enorme helado de chocolate y mirarte y ver cómo mirabas por la ventana con cara de sueño y luego me sonreías y me decías que no entendías por qué me gustaba tanto tomar helado en invierno.
- Nunca lo entendí.
Lucía rió y lo miró con ternura.
- Me encantaba que después de tomarme el helado me dieras un beso y así notar tus labios calientes sobre los míos, fríos. Para mí era la mejor forma de terminar la semana.
Álex la abrazó fuerte y estrechó sus manos.
- Te quiero mucho, Lucía. No te vayas nunca más.

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