El viaje en coche fue angustioso. Miré a mi madre nada más subirme al coche, y, con los ojos rojos me miró y me sonrió. No pude resistirme a preguntarle qué le pasaba.
Entonces, me contó una historia de amor llena de obstáculos, risas, desgracias y alegrías... terminada en tragedia con la muerte de él.
Se llamaba Luis.
No había conseguido superar un cáncer que poco a poco se lo fue comiendo por dentro.
María, su mujer, había superado un cáncer hacía unos años. Él sufrió mucho, mi madre me contó que lloraba muchísimo porque no quería perderla.
Y entonces, a la media hora, en la carretera desierta bañada por el calor de agosto, suspiró y la miré. Volvía a llorar.
- Cuánto quería Luis a María...
Y entonces, sin poderlo evitar, me puse a llorar amargamente.
Intenté que ella no me viera, nunca me ha gustado que mamá me viese llorar.
Puso música, pero cualquier CD que contase alguna historia de amor era un amargo castigo en mi interior. Un nudo se acumulaba en mi garganta, intentaba que no brotaran más lágrimas de mis ojos pero me fue imposible.
Mi madre me miró, y me tomó de la mano.
- No sabía que fueses tan llorona...
domingo, 9 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009
and...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
