lunes, 23 de noviembre de 2009

Que me gusta cuando tocas la guitarra.


Oye tú, ojos tristes, me gusta cuando tocas la guitarra. Sí, tú que te crees que nadie te oye, pero yo no soy tonto y sé cuándo tocas la guitarra, porque vuelves con los ojos rojos de llorar, pero contenta. Y aunque suene raro, así estás más guapa, porque sé que por mucho que lo intente, a la única a la que le cuentas tus cosas es a tu guitarra, y no con palabras, sino con gestos y caricias y acordes y notas sueltas, y vuelves al salón y me miras con esos ojos gatunos y tristes, y me sonríes tímida, y eso es gracioso.
Y aunque te pida que esta noche me des un concierto privado, sé que no me lo vas a dar, porque sé que lloras cada vez que la acaricias, y cuando te vas de casa y me apetece sonar música, las lágrimas que se han caído de tus ojos grises se han secado, pero quedan ahí como caminos hacia ninguna parte, y sé que has vuelto a tocar alguna canción bonita de esas que sólo sabes tú.
Como te decía, ojos tristes, me gusta cuando tocas la guitarra.

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