lunes, 16 de noviembre de 2009

Por favor.

Hola, pequeñajo.
Hacía mucho que no te veía y, ¿sabes? no me gusta nada tener que verte en estas circunstancias.
Y me esfuerzo en escribirte esto, pequeño Manuel, pero aún no sabes ni leer, ni escribir, ni caminar, ni decir dos sílabas seguidas con significado.
Pero sí que sabes hacernos sonreír a todos mucho, mucho. Y ríes bonito, tan bonito que consigues que el más serio de la familia se ría también bonito.
Y nos miras a todos con esos enormes, enormes, enormes ojos azules que te han dado papá y mamá, y con esa carita de niño listo y simpático, y se nos cae la baba, Manuel. Porque eres alegría y energía, y nos las contagias, y te estamos agradecidos.
Jo, por eso, Manuel, aunque no puedas, me gustaría que me prometieras que te vas a poner bien. Porque tu mamá y tú papá están muy tristes. Y los abuelitos. Y los tíos. Y todos los primos, pero todos ¿eh? Sobre todo yo, la prima vieja, esa que va tanto a su bola y nunca está en un sitio fijo.
Por favor, Manu, ponte bueno.



Elena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario